martes, 9 de marzo de 2010
Las fábulas del sabio tutero...
Señores... una fábula.
Había una vez, en un pais no muy lejano, tres amigos que, hartos de triunfar en la vida, decidieron torcer el rumbo de sus noches de júbilo y orgías y se entregaron al celebérrimo juego del "Tute Cabrero".
Así fue como coincidieron en un día de la semana que quedaba cómodo a los tres, eligieron una bebida que también se acomodaba a ellos y la emprendieron con las partidas. Al principio se jugaba solo por el placer de jugar pero, al poco tiempo, decidieron ponerle precio al juego y entonces el que perdiera aquel primer torneo debería pagar un almuerzo o cena para los tres.
Al poco tiempo uno de ellos, avezado en las cuestiones de la informática, subió una página en la cual cada uno podía expresar sus pensamientos.
Luego de algunos meses de competencia y llegado el verano concluyó sin más ese primer torneo y este que aquí escribe garpó dicho almuerzo y, por supuesto, se bancó las cargadas de los otros dos.
Claro la página se llenó de cargadas, con fotos y todo, dirigidas al "pobrecito" que había tenido que pagar.
Ahora bien, hace poco comenzó el segundo torneo (con las mismas reglas, premios y castigos) y si bien, hasta ahora, se mantiene una cierta paridad, nadie habla de la partida del jueves próximo pasado. Partida en la cual quedó harto demostrado quien es quien, quien juega de verdad y quienes venden fruta.
Me pregunto: ¿será que no saben acceder a la página?, ¿habrán olvidado la clave?, ¿estarán estudiando el reglamento?, ¿se habrán cagado en las patas?...
Vaya uno a saber...
Yo por lo pronto estoy dispuesto a invitarlos a cenar...
Aunque después de lo del jueves, a lo mejor, se indigestan con el asado.
Gonza.
Había una vez, en un pais no muy lejano, tres amigos que, hartos de triunfar en la vida, decidieron torcer el rumbo de sus noches de júbilo y orgías y se entregaron al celebérrimo juego del "Tute Cabrero".
Así fue como coincidieron en un día de la semana que quedaba cómodo a los tres, eligieron una bebida que también se acomodaba a ellos y la emprendieron con las partidas. Al principio se jugaba solo por el placer de jugar pero, al poco tiempo, decidieron ponerle precio al juego y entonces el que perdiera aquel primer torneo debería pagar un almuerzo o cena para los tres.
Al poco tiempo uno de ellos, avezado en las cuestiones de la informática, subió una página en la cual cada uno podía expresar sus pensamientos.
Luego de algunos meses de competencia y llegado el verano concluyó sin más ese primer torneo y este que aquí escribe garpó dicho almuerzo y, por supuesto, se bancó las cargadas de los otros dos.
Claro la página se llenó de cargadas, con fotos y todo, dirigidas al "pobrecito" que había tenido que pagar.
Ahora bien, hace poco comenzó el segundo torneo (con las mismas reglas, premios y castigos) y si bien, hasta ahora, se mantiene una cierta paridad, nadie habla de la partida del jueves próximo pasado. Partida en la cual quedó harto demostrado quien es quien, quien juega de verdad y quienes venden fruta.
Me pregunto: ¿será que no saben acceder a la página?, ¿habrán olvidado la clave?, ¿estarán estudiando el reglamento?, ¿se habrán cagado en las patas?...
Vaya uno a saber...
Yo por lo pronto estoy dispuesto a invitarlos a cenar...
Aunque después de lo del jueves, a lo mejor, se indigestan con el asado.
Gonza.
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