jueves, 18 de marzo de 2010
¡Y dale...!
Señores... buenos días
Con infinita sorpresa he descubierto, al ingresar en nuestra página, que mis riva..., perdón, mis hermanos menores se han dignado a dejar sus comentarios.
Pero aún mayor fue mi asombro al no encontrar la firma correspondiente que debe acompañar toda crítica que se precie de tal.
Ahora bien, digo yo, ¿por qué se insiste en menospreciar el lenguaje popular?, ¿no debe, acaso, llamarse a las cosas por su nombre?. Cuando uno cuenta que, en ocasión de viajar en un transporte público, fue rozado su trasero, ¿como lo expone, con que términos?
Yo puedo entender perfectamente que es dificultoso para cualquiera reconocer la superioridad del adversario, sobre todo cuando uno es vapuleado alegremente como en la ocasión referida.
Pero dejémonos de joder con la moralina.
Además ¿en que parte del reglamento se expresa fehacientemente la prohibición de dichos términos?
Si se me permite citar un ejemplo, recuerdo perfectamente, cuando hubo terminado el torneo anterior, frases como "... y bueno, me los garché a los dos", expresadas por el enorme Raimundo.
Aunque, a decir verdad, creo que esta vez el autor ha sido el benemérito Cabrales.
Señores hoy se juega una nueva fecha de este apasionante torneo y en la cancha se verán los pingos (casi cambio catre por cancha y pijos por pingos, pero no me animé).
Bueno como siempre abrazos puritanos a todos y que gane el más mejor. Gonza.
Con infinita sorpresa he descubierto, al ingresar en nuestra página, que mis riva..., perdón, mis hermanos menores se han dignado a dejar sus comentarios.
Pero aún mayor fue mi asombro al no encontrar la firma correspondiente que debe acompañar toda crítica que se precie de tal.
Ahora bien, digo yo, ¿por qué se insiste en menospreciar el lenguaje popular?, ¿no debe, acaso, llamarse a las cosas por su nombre?. Cuando uno cuenta que, en ocasión de viajar en un transporte público, fue rozado su trasero, ¿como lo expone, con que términos?
Yo puedo entender perfectamente que es dificultoso para cualquiera reconocer la superioridad del adversario, sobre todo cuando uno es vapuleado alegremente como en la ocasión referida.
Pero dejémonos de joder con la moralina.
Además ¿en que parte del reglamento se expresa fehacientemente la prohibición de dichos términos?
Si se me permite citar un ejemplo, recuerdo perfectamente, cuando hubo terminado el torneo anterior, frases como "... y bueno, me los garché a los dos", expresadas por el enorme Raimundo.
Aunque, a decir verdad, creo que esta vez el autor ha sido el benemérito Cabrales.
Señores hoy se juega una nueva fecha de este apasionante torneo y en la cancha se verán los pingos (casi cambio catre por cancha y pijos por pingos, pero no me animé).
Bueno como siempre abrazos puritanos a todos y que gane el más mejor. Gonza.
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